a veces me pregunto que tan cerca estamos de la realidad con nuestros pensamientos, me pregunto si será un genio el que tiene la razón o la incredulidad de un mendigo la sabiduría que tanto buscamos. me pregunto si nuestro interior es una masa inagotable de respuestas y preguntas o más espacio ocupa la fosa de nuestros sentimientos. seremos más humanos, sensibles, emotivos o más racionales? será que realmente existe ese equilibrio. amamos porque así lo sentimos, o el amor es un constructo como dicen, sería entonces todo aprendido? de ser así, sería fabuloso inscribir a los hombres, en una cátedra de un par de horas que los enseñen como tratarnos, como hacernos feliz, como entender nuestros estados de ánimo, como conocernos sin morir en el intento y para nosotras una cátedra de sanación donde diga mi novio no es igual a mi ex, mi novio no es igual al resto de los hombres, mi hombre no es perfecto, no es el hombre de mis sueños, pero estoy más que satisfecha con él.

más que el dinero, los intereses, la delincuencia, se multiplica el amor, que bello una pareja que un día como el 31 deja a su familia, amigos a un lado para compartirlos juntos, sólo ellos dos, que bello es cuando bailan juntos toda la noche porque sencillamente no pueden estar separados, porque no se cansan de admirarse y de sentirse, a mí se me conmovio el corazon, casi se me arruga como una pasa, me di cuenta que he alcanzado todo lo que he deseado, que tengo todo lo que necesito, que estoy tan feliz como nunca antes y que solo me falta besar unos labios dulces, abrazar ese cuerpo al que sellaré con mi nombre, escuchar su voz y sentir como resuena en mis oidos mientras todo lo demás se desvanece, sentirme parte de alguien, de sus lágrimas y sonrisas, de sus exitos y fracasos, de sus 365 días y de sus 24 horas, quisiera velar por sus sueños, naufragar en sus pensamientos, rentarle una habitación en mi pecho, un espacio desahibitado, para que decore a su gusto, para que lo ilumine, para que viva en él..

para que se deshidrate la soledad, a ver si de una vez se va.

Besos,
Greizer