Te pido que sigas de largo, que arrastres tus pasos hasta donde se los lleve el viento, donde tu silueta se desdibuje, donde no quede rastro de que estuvistes allí.


Te pido que devuelvas en una maleta mis recuerdos, sonrisas, frustraciones y esperanzas y que lo mandes en un transporte con cobro a destino, estoy dispuesta a pagar por lo que una vez fue mio.

Quisiera recordar de tí más de lo que no veo en estos días, menos defectos, así tendría menos insultos que decir. Quisiera pensar que al menos te conocí y así no tendría dudas de lo efímera que fue nuestra "supuesta" amistad.

Hay gotas que caen inevitablemente, son por fuerzas mayores, son culpables, son amargas, son aire sin esperanzas.

La discusión ya no tiene sentido, ya no sabemos cómo o porqué empezó, sólo sé que el rencor aumenta progresivamente en tasa de inflación, es un ego vs ego desgarrándose y destruyendo cual bomba nuclear a Irochima.

Celebremos este adios poco tradicional.


Brindemos por un viaje sin retorno.


Firma con cariño la cicatriz que dejastes